Cambios

Publicado en Antes de dormir el 15 Noviembre 2009 por Crowden

Desde hace años, demasiados años, he tenido miedo. Siempre lo he tenido. Miedo de querer nada; porque el querer algo te lleva a intentarlo… y el intento llevaría al fracaso.
Pero ahora no puedo parar de querer: Quiero volar a algún sitio, a donde sea, en 1ª clase, quiero conocer Europa, América, y perderme entre el gentío que corre por las calles de sus ciudades, o dejarme arrastrar por la tranquilidad de sus pueblos, sus villas, y sus parajes mas recónditos. Quiero aprender del mundo, y quiero que el mundo me sorprenda.

Quiero ser la mejor persona que pueda, así como aprender a definirme a mí mismo en vez de que otros me definan. Quiero ganar, triunfar en todo lo que me proponga, desde lo mas arriesgado hasta lo mas simple, y que la gente que me rodea, que la gente que me quiere, se alegre. Se sienta orgullosa.

Quiero perder y superarlo. Comprobar que el sol sale cada mañana haga lo que haga, y desdramatizar cualquier montaña de adversidad para convertirla en polvo de estrellas… y dejar, de una vez por todas, de temer a lo desconocido.

Quiero crecer para ser generoso, tal como la gente ha sido conmigo desde siempre, durante todos estos años. Quiero una vida interesante, sorprendente… no es que crea que voy a tener todo eso, tan solo quiero la posibilidad de tenerlo.

Todo lo que tengo ante mí, todos los proyectos que me he marcado para estos próximos meses, marcados en esa agenda que guardo como un tesoro (gracias, Mili), y que me citan mañana como el “año 0, mes 0, dia 1″ representan esa posibilidad.

La posibilidad de que las cosas van a cambiar…

No veo el momento a que llegue mañana para comenzar a hacerlo.

P.D- Gracias por vuestra paciencia.

Vértigo

Publicado en Antes de dormir el 19 Octubre 2009 por Crowden

vertigo

Estas ultimas noches se han estirado tanto que no se acertaba a descubrir ni el principio ni el final de cada una de ellas.

Y en esta noche vencida, que no da para mas, intento reunir los pedazos, pequeños retazos de todo lo que ha pasado en este ultimo mes y medio. He redescubrierto una parte de mí largamente adormilada, casi de casualidad, como quien ve caer un libro al suelo y entre sus paginas encuentras viejas cartas de una juventud demasiado tardía. Vuelvo a encontrarme con las connotaciones de todos mis actos pasados, decisiones cercanas y deliberaciones futuras. Como un eterno bucle que se repite. Y es que ya no me queda margen para el error a estas alturas del camino. Y es ahí donde acecha el pánico.

Donde se esconde el vértigo.

Vértigo de todo lo que se corresponde con estos 45 dias que se han sucedido, uno tras otro, y me han dejado en los labios el sabor de una vida entera. Recorriendo kilómetros de palabras hasta llegar a un punto en el que podríamos negarlo absolutamente todo, menos lo evidente. Fundiéndolo todo en una mirada en mitad de la oscuridad quebrada de estrellas, plagada de secretas promesas, con el único propósito burlar otro triste amanecer. Y es que son mas tristes los amaneceres a cada dia que pasa, entre una marejada de sabanas mecidas por el sonido de los pajaros, ávidos de luz y calor.

Cuando todo lo cotidiano se tuerce con la inquebrantable certeza de que podemos perderlo todo, en cualquier momento… Cuando lo desconocido se impregna de tí hasta envolverte como un sudario, atenazándote el pecho… solo necesito una cosa para abrir los ojos, despojarme de ese vértigo que esta madrugada me persigue como un lobo hambriento, y continuar por esta senda: Confiar en mí mismo.
Hay demasiado en juego, y se lo he prometido a una persona.

Sin prisas, pero sin pausa. A nuestro ritmo, sobre la marcha. Pero continuando, siempre hacia delante.

Error de cálculo

Publicado en Antes de dormir el 5 Octubre 2009 por Crowden

La lluvia repiqueteaba con insidiosa insistencia en la ventana, como los malos augurios que acechan en los rincones mas oscuros de nuestra alma, pugnando por salir.

Un cigarrillo se hacía cenizas en una esquina de la habitación, junto a un telefono descolgado. El humo que desprendía se iba condensando, lentamente, en un techo plagado de estrellas rotas, luces que largo tiempo dejaron de brillar y mucho, mucho miedo. El ambiente se volvía tan etéreo como opresivo entre la neblina, escarchando la estancia hasta convertirla en una fotografía en blanco y negro. Como un manto de sombras sobre una capa de grises.
Yacía inmovil, mirando a la nada. Habia pensando tantas cosas, habia dejado que le inundaran a tal velocidad que notaba como si su cerebro fuera a estallar. Pero aun así, el vacío era tan abrumador como inusitadamente tranquilo: Una combinación de extraña calidez en mitad de la impotencia, de la rabia ciega. De la incomprensión absoluta.

Mientras el miedo y la duda lo iban devorando todo a su paso.

Un telefono movil apagado le hacía de mudo compañero, a la espera de volver a la vida, una vez mas. Habia dejado de buscarle sentido a esa noche. Seguia repitiendo la misma escena en su mente, con esa voz extraña disparada a bocajarro, en el último lugar donde esperaba encontrarla. Y sus ojos se asemejaron a los de todos aquellos valientes que no le temian a nada, justo unos segundos antes de morir. Con esa mirada de sorpresa e incredulidad, como si hubiera sucedido alguna clase de error imposible. Un error de calculo.
Mientras, las manijas del reloj se quebraban sobre si mismas, eludiendo la lógica que las habian acompañado todo este tiempo, hasta convertirse en un esbozo surrealista de un tiempo que no pasaba. Anclado a la misma hora, arrastrado por una corriente estática de minutos huerfanos de un todo, antaño absoluto.
Queria escapar de todo aquello. Queria encontrarle una explicación sencilla, lógica. Pero aquella voz le martilleaba los timpanos, los ojos. No conseguia articular palabra alguna, como si un ladron de palabras le hubiera privado de su herramienta mas valiosa, la quintaesencia de su yo. Sólo podia mirar a aquel vacío que sentía a su alrededor, que inundaba de manera perfecta toda la habitación, como el silencio que lo acompañaba.

Y una vez mas, notó como su pecho se abría para dejar al descubierto todo lo que tenía dentro. Y cerrando los ojos, esperó que las lágrimas le hicieran de guía, llevándole a aquellos pasillos de piedra, donde el espiritu se fundía con los sueños, donde todo se tornaba mas sencillo. Donde una mirada bastaba para descubrir toda verdad oculta bajo sus ojos. Donde una sonrisa era la mas brillante que cualquier rayo del sol por la mañana. Buscando en la memoria, recorrió todos los pasos dados desde aquella noche frente al mar, con una luna llena de ilusiones y sueños, para encontrar el reposo que su alma tanto ansiaba.

Y dejo que los miedos y las dudas murieran en la oscuridad de su cuarto, luchando por que su corazón no se quebrara. Buscando un pequeño remanso de paz en mitad de la tempestad.

Sobre desear cosas imposibles… y luchar para conseguirlas (un viaje en la memória).

Publicado en Antes de dormir el 30 Septiembre 2009 por Crowden

Una noche, no hará cosa de un año, las cosas no iban tan bien como yo esperaba. No esperaba que la vida diera tantos reveses, ni que se todo pudiera ser tan negro como lo estaba viendo. He rescatado, casi sin querer, esa vieja nota arrugada dentro de una botella. Me la ha devuelto ese mar esmeralda al que tantas noches acudo, para advertirme que la vida nos abre puertas igual que nos las cierra. Y si no es una puerta, es una ventana. Pero la luz vuelve a entrar, no obstante.

Y es en esta ventana donde nos asomaremos esta noche, antes de dormir. Veremos como todo, sin excepción alguna, se transforma. No hay mas imposibles que los que nos queremos crear.

Y no se consiguen sin luchar.

“Es curioso lo mucho que uno puede arrepentirse de las cosas que ha hecho (o dejado de hacer) en todo estos años, y aun sabiendo que ya nada puede hacerse, Nos repetimos que siempre nos decimos en estos casos (“no tienes que arrepentirte de lo pasado, sino poner enfasis en lo que se hará en el futuro), pero que al final, como no, tampoco cumples.

Hoy esta pequeña nota va de amaneceres grises. Un cielo plomizo, un sol pálido que no acaba de arrancar, y una mañana tan cerrada que dan ganas de cortarla con un cuchillo para poder ver algo de luz. Amaneceres que recuerdan todo lo malo que has hecho, estas haciendo, y muy posiblemente, terminarás por hacer, tarde o temprano. Te dejas mecer por la nostálgia como si de un barco a la deriva se tratara, y viajas lejos, muy lejos, en la memoria. En el tiempo.
Aun recuerdo los primeros nervios que he sentido delante de todas las chicas que me han gustado. Todos los escalofrios de ese primer beso. Todas las mañanas desveladas, desnudos, en cualquier lugar (mi habitación, una casa ajena, un motel), abrazados, sin deseo alguno, salvo el de desaparecer en ese momento de paz.

Me acerco a la ventana y no hay mas que una pátina negra encima de mi cabeza. Sin estrellas, sin Luna con las que orientarse, y solo los neones de una “feliz navidad” asoman a ralentí en las calles, rozando el suelo, pero sin llegara a tocarlo nunca. Pasa el tiempo, los años, y sigo escribiendo, tan mal como siempre… pero lo sigo haciendo, no obstante. Las letras, como fieles compañeras, me han acompañado en los momentos mas dulces, mas tiernos, pero tambien en los mas tristes, los mas desgarradores. Ellas han conocido el primer “te amo”, el primer “te necesito” y el primer “no puedo vivir sin tí”. Pero tambien han conocido otras no tan amables, así que no siempre han sido todo lo buenas conmigo de lo que hubiera esperado de ellas. Pero claro… no puedes fiarte de ellas, pues no eres él único que las utiliza. Eso es maravilloso y aterrador, a la vez.

Hace tiempo que dejé para otro dia el escribirme un rato. Escribir para mí. A veces pienso que si no lo escribo en un cuaderno personal es por que tengo muy mala letra (risas) y no me entiendo ni yo. Otras veces me gusta pensar que si lo hago aquí, o en el fotolog, o en un foro cualquiera, quizas alguien las lea. Pensamientos en forma de letras leidas por otra persona. Siempre he querido ser participe de todo, y que todos los que conozco y a los que quiero fueran participes de todo lo que yo hiciera, pensara. Así, por enésima vez, lanzamos un mensaje en una botella al mar, a la espera que alguien la recoja y la lea. Puede reirse, puede darle que pensar, o simplemente, arrugarla y tirarla a una papelera. O lanzar la botella de nuevo al mar, para que siga navegando en busca de un nuevo lector que la descubra.

“¿Y a que tanta retahíla, chaval?¿No ves que estamos ocupados con X cosas mas importantes que esta nota?” te andaras diciendo ya, querido lector ocasional. La verdad es que no lo sé. Supongo que és porque estaré algo triste, y sobretodo, cansado. Cansado y harto, mas bien. Cansado y harto de intentar llevarme bien con todo el mundo, cuando se rigen por una doble moral y se ponen la mascara de sonrisa delante tuya y la giran cuando te marchas. Cansado y harto de perseguir tantas cosas que parecen sencillas de conseguir pero que alguien las ha dejado al final de una cinta automática, y por mas que corra, no la alcanzo. Tambien estoy triste por ver como se me escapan las personas, esas en las que depositas todas tus esperanzas y anhelas agarrados a ellas tu redención personal. Pero no existe tal cosa, supongo. Solo encuentras desiertos de palabras, y el manantíal de tu autoestima se secó hace tiempo, así que solamente tragas arena. Tragar, tragar y tragar. Tragarme el orgullo, tragarme mi dignidad. Aguantar lo inaguantable, y dejandolo todo de lado por los demas. ¿Para qué? No lo sé, la verdad. Si alguna vez tuvo alguna importancia ya no lo recuerdo. Y lo que es peor… que ya no me importa.

Así que seguiremos surcando por estos dias de la vida sin vivirla. Nos dejaremos llevar, acompañado de risas que te hacen sonreir pero que no invaden ya tu espiritu, chistes, burlas, triquiñuelas y payasadas, que animaran a otros y haran las delicias de los tertulianos, pero seguira teñida de tristeza, subyacente, envolviendo como un sudario tu alma. Pero toca vivirla, ¿no?. No me queda mas remedio.

Sólo que cuando este sol sin brillo y este cielo gris y oxidado me descubra mañana, habré cambiado. Respiraré y me dejaré intoxicar de rutina, de hastio y de linealidad para salir allí afuera. Pero sin rencores, sin culpa, ni temor alguno. Me pondré la mascara, y seguiré hacia adelante, sin mirar ni atras ni a los lados, como los burros. Y sin pensar ya, porque no me lleva a ningun sitio. Y dejaremos de soñar, que ya me hago mayor como para querer ser el crío que una vez fuí. Dejaremos de desear…

De desear cosas imposibles”.

29 razones para seguir adelante

Publicado en Antes de dormir el 28 Septiembre 2009 por Crowden

“El destino nos depara cosas increibles”, suelo pensar:

El tiempo no deja de correr. Hace un año estaba pensando como encauzar mi vida, como afrontarla sin un objetivo en horizonte. Me sentía un peso muerto a la deriva, arrastrado por la corriente, sin prisa pero sin pausa. Y así pasaban los dias, escurriéndose entre las yemas de mis dedos. Escapándose a mi control y cayendo en barrena. Y una vez en el suelo, derrotado por los miedos y las dudas, miraba al cielo y solo veía una pared de roca, insalvable.

“Una montaña terriblemente alta”, pensaba.

Pero aun así, el tiempo no dejaba de correr. Y antes de que quisiera darme cuenta, mi corazón volvía a latir. Conocía gente maravillosa, me hacían sentir completo de nuevo. Levantarme, volver a poner los pies en suelo firme, encaramarme contra las piedras y ascender por esa montaña que es la vida, llena de senderos tortuosos, traicioneros, pero tambien llena de misterios y maravillas. Un año lleno de sensaciones increibles: amor, alegría, tristeza… sentimientos de pérdida, de reconciliación, momentos cargados de emócion y lágrimas, muchas lágrimas (tanto de alegría como de dolor), que han caido sobre el camino en uno de los años mas felices de mi vida. Profunda huella han dejado todas y cada una de las personas que me han acompañado desde el 24 de septiembre de 2008 hasta estos dias, hasta el dia de hoy. Millones de pensamientos han recorridos mis neuronas, como millones de veces han parpadeado mis ojos para contemplaros a todos y cada uno de vosotros. Tantos abrazos, tantas sonrisas, tantos besos he recibido como yo les he correspondido a todos los que los han querido. Me han brindado, me habeis brindado tanto en todo este año, desde el primero al último, que me siento en deuda con vosotros para toda la eternidad.

Ahora todo se torna tan extraño como bello.

Mirando desde lo alto, apoyado en esta cruz de hierro, no puedo hacer otra cosa que sonreir. Quiero gritar para escuchar mi eco rebotar por las paredes de roca que me rodean, y aun sintiendo el vértigo atenazar mi pecho, no puedo resistir la tentación de asomarme y mirar. Ya tengo la suficiente edad para saber que sigo siendo un niño, y que solo me queda una cosa por hacer: aprender. Aprender a vivir el momento, con calma, sobre la marcha. No necesito correr para descubrir lo que me espera girando la esquina. Tengo toda la vida por delante.

Solo es cuestión de seguir adelante… y tener paciencia.

P.D – Espero haber llegado a tiempo.

Volver a empezar

Publicado en Antes de dormir el 18 Septiembre 2009 por Crowden

Estas dos últimas semanas han sido unas semanas de lecciones:

Unas han sido plácidas, llenas de momentos memorables, entre sonrisas y buen humor. Otras han sido de humildad, donde he aprendido a dejar de pensar como si fuera el centro del universo (en algunos aspectos, no en general, ya sabeis), para no esperar nada de antemano y siempre buscar la ilusión, no darla por sentada de buenas a primeras. Me han enseñado a ser paciente (o lo estan intentando -risas-), a sentirme afortunado con lo que tengo, y a luchar por lo que quiero. He comenzado a ver, con otros ojos, lugares que jamás pensé que podría visitar (o siquiera saber que existieran), para hacer planes en su busca, para descubrirlos. He conocido (conozco, y no paro de conocer), gente nueva, con gustos diferentes, maneras de ver la vida diametralmente opuestas a la mía, y comprobar como se alejan de radicalismos para compartir sus emociones, sus pensamientos, y algo que hoy en dia se echa de menos; escuchar.

He escuchado barbaridades -risas- algunas veces, pero en general, he vuelto a empezar a ser como era antes. Escuchar, mirar, empaparme de todo lo que me rodea… estas dos últimas semanas he escrito mas que en muchos años, y aunque hayan sido entradas cortas, algunas inconexas o galimatias, no he permitido dejarlo dentro de mí para luego explotar con “tanta cosa” dentro, sino que lo he utilizado todo, tanto lo aprendido como lo que he sentido, para exorcitar mis dudas, mis miedos, mis neuras. Esta noche era un mar de dudas, hasta que ha llegado Fran, con cuatro frases y dos sonrisas, para cambiarme la actitud, para hacerme sacar del ensimismamiento a base de carcajada limpia. Y para hacerme pensar.

Pensar en todo lo que hay que cambiar (para bien), todo lo que hay que descubrir, y todo lo que hay que vivir.

Hoy haré algo que no he hecho en mucho tiempo y quizás debiera haber hecho; voy a retroceder un par de pasitos (un par solo, eh? -risas-), en el camino para volver al principio de unas cuantas cosas. Quiero empezar otra vez ciertas cosas que no he sabido llevar como debiera, o he querido adelantarme a acontecimientos (os acordais de los atajos, verdad? he querido tomar 5 atajos en una sola dirección solamente…), cuando lo que hay que hacer, o tendría que haber hecho, es esperar a ver que pasaba. “Pasito a pasito, pasito a pasito… vísteme despacio que tengo prisa” resuena en mi cabeza. Bendito Fran, eres un caso.

Voy a volver a intentar ser yo mismo, el “yo mismo” que tanto le gusta a la gente (el que ha gustado a tanta gente, porque sino… como es que conozco y tengo tantos y tantos amigos? algo bueno tengo que tener, no? -risas-), pero un yo “mejorado”. Un yo mismo paciente, con ganas de aprender de todo, y de todos. Se lo debo a una persona muy especial (eso, y un pétalo de rosa).

Me pasaría hasta la salida del sol (una hora y media o dos), escribiendo tantas cosas… pero no nos apresuremos. Voy a hacer un alto en el camino y ver que me depara el fin de semana. Seguro que será genial, como los otros dos anteriores. Y los que faltan por llegar… buh! no quiero ni pensarlo! -risas-.
Así que hasta una nueva entrada en este castillo, cada vez mas grande, mas firme, seguro… y hasta diria yo, disculpad mi atrevimiento, mas maduro a cada dia que pasa.

Un abrazo

P.D – No os voy a dejar sin canción, eh? La voy a poner en catalán (tiene una versión en castellano tambien); la he escuchado hoy en un momento crítico de la tarde y resulta que ha acertado todos mis pensamientos. Otra casualidad (otra mas para el saco…).

Insomnio

Publicado en Antes de dormir el 17 Septiembre 2009 por Crowden


No puedo dormir. Todo da demasiadas vueltas. Necesito saber, pero carezco de ese derecho. Quiero soñar, pero se me niega.
Por impaciente. Por imprudente.
Necesito dejar de pensar, para poder liberarme de todo lo que me preocupa, que en el fondo no es tal, sólo es producto de mi imaginación. Sólo es mi imaginación, verdad?

Quiero pensar que sí.

Aun espero esa respuesta. Pero no quiero que la digas ahora. Ni luego. Ni mañana, ni en unos dias, semanas, meses… o años, incluso. O Nunca, da lo mismo, de verdad.
Solo quiero esa respuesta cuando sea el momento oportuno. Cuando tenga que darse, ni mas ni menos. Así debería haber sido siempre, desde el principio. Desde el principio de todo, creo yo, pero… es algo que nunca habia comprendido del todo, y comienzo a darme cuenta ahora. Precisamente ahora.

Esta nota es algo inusual, pero la situación no es, para nada, usual. Esta no es una nota corriente, sino un mensaje. Un mensaje con un único destino. A todos los demas, disculpadme. Pero tenia que hacerlo. Como compensación, os dejo aqui una de las canciones mas bellas que jamas se han escrito. Tambien tiene un destino, como no. Pero podeis escucharla igualmente, eh?

Volveremos al castillo pronto, como siempre. Hasta entonces, un abrazo.

Misterios

Publicado en Antes de dormir el 16 Septiembre 2009 por Crowden

La luz de la luna volvía a esconderse tras las montañas, escapando de su amante maldito que acudia a buscarla cada mañana sin éxito.

Después de la tormenta, como siempre, el remanso de calma. De paz. Exhausto, dejó caer sus pertrechos a un lado, y se tumbó a mirar las estrellas, al lado de su estanque. Como cada madrugada, dejaba morir la luz de las estrellas con un beso y una promesa de otra cita, a la misma hora, al dia siguiente. Dejó que se fueran apagando tenuemente mientras buscaba formas que le fueran familiares, que le recordaran todo lo vivido y lo que le quedaba por vivir… hasta que se quedara dormido, un dia mas. Esta vez, antes de apagarse, le habian preparado una sorpresa singular; entre las constelaciones, las galaxias, entre todas aquellas bellas figuras, se habia formado un interrogante.
“¿Que me está pasando?”
Se había preocupado más de lo que debiera, y lo sabia. Había dejado que los nervios le jugaran una mala pasada. Como había aun demasiadas preguntas sin respuesta, y no podia exasperarse tan pronto, ni dejar que sus impulsos volvieran a adueñarse de él, comenzando otra loca carrera de obstaculos. No podía volver a precipitarse. Pero aun así…
Déjó que el rocío de la mañana le envolviera, expulsando las dudas, el ansia, la llamada del frenesí. El frío era deliciosamente refrescante, y su piel protestaba erizándose, pidiendo calor a gritos. Un calor, pensó, que quizás no llegaría hasta pasados unos dias. Por mas que quisiera luchar contra ello, no podía dejar de darle vueltas a lo mismo; apenas la conocía, apenas sabía que era un dia en su vida. De que manera acudiria la mañana en su busca para arrebatársela de los brazos de Morfeo. Como transcurririan las arenas del tiempo en todos aquellos dias que le eran completamente desconocidos, hasta que el manto de estrellas volvieran a reinar sobre ella. Desconocida el como acudirían cada noche a su encuentro, como seria el contemplar, en la vigilia de su alcoba, como sus parpados daban a luz aquella mirada que le tenía permanentemente encendido, cuando el sol los descubriera…

Cerró los ojos sin poder reprimir una sonrisa, y se deleitó contemplando cada rincón de la escena, cada pregunta sin respuesta, esos deliciosos misterios escondidos en un rincón esperando, pacientemente, ser desvelados. Acarició la superficie del estanque, y para su sorpresa, sus dedos rozaron algo, suave. Muy suave. Se irguió para contemplar, sobresaltado, que habían encontrado.

Un pétalo de rosa volvía a surcar la calma de la superfície del estanque.

P.D – Tanto que digo (sin decir nada… o sí?) se me olvidó algo tan sencillo como importante; “Buenos dias”

Demonios

Publicado en Antes de dormir el 15 Septiembre 2009 por Crowden

Viajaban de sombra en sombra, entre libros ajados por un tiempo inmisericorde, personas congeladas en el tiempo y enmarcadas en bronce bruñido, junto a documentos de un valor y un recuerdo tan incalculables como fenecidos. O eso pensaba, hasta que saltaron todos desde su rincón para asolarme.

Todos aquel alud de recuerdos fueron desgranándose en mi retina, uno tras otro, transportándome a un universo olvidado; cartas, fotografías, anotaciones indescifrables, palabras perdidas en una lejanía infinita pero a la vez tan latentes como un embrión a punto de eclosionar. Todos esos demonios se reunieron a mi alrededor, con sus miradas brillantes penetrándome hasta hacerme añicos. Todo lo que soy, lo que fuí, se agolpaba entre mis manos, y no reconocía apenas nada salvo las agujas clavadas entre el papel y la tinta. Una vida perdida tan rapido como un suspiro ahogado en mitad de la brisa.
No recuerdo cuando dejé llevarme por esas olas tan altas, ni como llegué a esa isla desierta envuelta de olvido y desidia. Sólo sé que me encontré calado de lágrimas en mitad de ninguna parte, mientras todo se iba deshaciendo en mi memoria, pugnando por escapar a la superficie pero hundiéndose a lo mas profundo del abismo.

Salí del letargo a medianoche. Mientras me afanaba en seguir la liturgia de lo cotidiano, lidiando en un baile de disfraces con aquellos que aprecio y comparten las horas de tedio, acabé tomando una decisión. No sé si es la correcta, pero se me antoja como la mas oportuna. Al llegar a casa y ver el estanque vacío, reafirmó la lógica de aquello que uno teme pero no puede controlar.
Y pronto todo quedó perfectamente preparado; los demonios se alzan ya en una gran pira esperando ese fuego que los libere, al fin.

Solo necesito dos cosas: convicción, y la chispa adecuada.

P.D – Voy a comenzar a dejar de preocupar a la gente con mis problemas. Por una vez seré egoísta, y serán solo míos.

Sueños empapados en un mar esmeralda

Publicado en Antes de dormir el 13 Septiembre 2009 por Crowden

Se sentó en ese viejo escritorio, acariciando esas imperfecciones tan familiares en la madera.

Una buena madera, desconchada por el paso de los años, pero terriblemente cándida al tacto. Como la vida. Como la madurez acariciada por manos inexpertas, por dedos nerviosos que buscan esa primera sensación, eléctrica, que rompiera todos sus tabues. Cerraba los ojos y seguía viéndola, envuelta entre sueños neblinosos. Notaba el eco de sus besos en cada palabra que escribía, que le dedicaba, mientras otra neblina, la de su cigarrillo, se consumia mansamente en el cenicero. Todo lo que tocaba (la madera del escritorio, las teclas de su maquina de escribir), le recordaba a su tacto, a su sonrisa, a su calor. Su mente volaba en cada letra, como quien ojea un libro sin prestarle atención, buscando ese párrafo, esa palabra, que le resulte conocida. Él volaba por los recuerdos de una noche que se le antojaba ya demasiado lejana, como en otra vida, cuando no habia transcurrido tanto tiempo en realidad.

Miraba su telefono, comprobaba el correo varias veces cada hora, con una impaciencia sorda, casi incontenible… como las ganas de llamarla. Quería acudir a ella a cada momento, cada segundo, sin saber bien bien el porqué. Queria pensar que ese cruce casual, inocente, de sus labios con los de ella fue solo eso. Un beso. Pero para él, que esos detalles significaban una vida entera, le resultó ser un choque de trenes. Todo lo recorrido se hacia nuevo en sus brazos, y cada roce, cada susurro, cada aliento que le brindaba, una palabra mas en ese libro en blanco que tenia ante él. No podía decirle todo lo que sentía, por miedo a ahuyentarla. Tenía demasiadas cosas que perder si se dejaba vencer por todos y cada uno de sus impulsos, pero sabía que eran iguales; eran dos animales encerrados en jaulas doradas, con las llaves ante ellos, pero con el miedo atenazando el deseo de abrir las puertas que los liberaran.

La puerta de su despacho se abrió lentamente, para dejar pasar un vacío casi perfecto, inundando la habitación. Una corriente de aire se mordía la voz para no susurrar su nombre, y él lo sabía.

Estaba cansado. Su cuerpo le pedía un descanso que él no contemplaba en aquel momento. Demasiado pronto para rendirse a los sueños, pensó. Sueños empapados en un mar que no cesaba de atraerle, empapándole. Se quedó tumbado en la orilla, escuchando el rumor de las olas, dejándose seducir por ellas, mientras el sol se incendiaba de vida ante sus ojos. Se acababa el verano, y la playa se iba vaciando lentamente. Nadie quedaría ya, salvo unas cuantas almas perdidas en la arena, en los dias siguientes. En un futuro tan certero como la incertidumbre que sentía él por aquella mujer. Un maremágnum de sentimientos escondidos en una botella a la deriva. Encontrándose al final, casi por casualidad, cuanto el tiempo no daba para más que para una despedida con sabor a “hasta pronto”.
Sabían tan bien lo que había entre ellos, lo que les unía, que pusieron todas las escusas del mundo para no enfrentarse a todo lo que temían. No querian perder aquello que habían conseguido en tan poco, y aun así, reconocían que todo aquello les resultaba divertido, deliciosamente embriagador. El había renunciado a las dudas hacía mucho, pero tenía que seguir siendo cauto para no agobiarla. Arrojado a una espera que se le hacía eterna, se incorporó y se quedó allí, mirando al horizonte. Un horizonte bañado en plata, resplandeciente, casi cegador.

Comenzó a caminar por la orilla, hacía una cala que sólo él y unos pocos afortunados conocían. Y con el agua lamiéndole los pies a cada paso, refrescando su mente, siguió el curso de la playa en su busca. Sin prisa, pero sin pausa. Pronto volverían a verse, y quien sabe, pensó, podrían volver a empezar, desde el comienzo, o seguir justo donde lo habían dejado, con una mirada a quemarropa.

Y con un deseo oculto en sus labios.