en la distancia

Solo cuando te das cuenta de lo que realmente quieres, solo en ese momento, es cuando tambien te das cuenta que ya es demasiado tarde.
Ahora, en la distancia, ahora puedo ser valiente, como nunca antes habia llegado a ser, para decir realmente lo que siento. Y que lo siento.
Me libero de toda la culpa, de todo el miedo, de toda duda que hubiera albergado mi ser, sabiendo que ya no volveremos a vernos. Es triste, lo sé, pero como ley de vida, nos debatimos en cadenas de momentos, en espirales de sentimientos, que tal como nacen, brillan con luz propia hasta desaparecer. Así me siento yo, en mitad de un remolino de sensaciones, de sentimientos encontrados, pero que ya no temo esconder porque el único destinatario es la nada. No hay nadie al otro lado que me devuelva la llamada.
Por eso, ahora que me el sol me descubre desnudo en lo alto de esta colina, amenazando con incendiarme, puedo estender los brazos, cerrar los ojos, y gritar todo lo que llevaba dentro de mí sin miedo a que el rechazo me embista y me desintegre. Ahora puedo dejar de consumirme por dentro para poder estallar en llamas sin temor a que otro sea el que se abrase. Nada me queda ya, salvo una mañana limpia de nubes, donde antes reinaba la lluvia en forma de lágrimas, y solo queda el camino, siempre el camino, para encontrar un significado a todo esto.
Oficialmente ya es un “hasta pronto”, no como me hubiera gustado que hubiera sido, pero un final tan válido como cualquier otro. Se quedan en el tintero muchas cosas, cierto, pero tambien se ahogan todas esas esperanzas que, de otro modo, hubieran sido aniquiladas por la terrible verdad que nos aguardaba. Aun así, mentiría si dijera que no voy a echarte de menos, ni que no volveras a copar todos mis sueños. La vida sigue inmisericorde a mis sentimientos, y tu, como una bella naufraga, quedaras anclada en mis recuerdos. La mañana despunta recordándome que todo es efímero, que todo esta hecho para romperse, y si alguna vez lo quisiste, aprendisete a conocerme, a saber quien soy en realidad. Tomé de tí todo lo que pude, que es mas de lo que me merezco, pero menos de lo que me hubiera gustado. Quizas en otra vida, en otras circustancias, con otros cuerpos y otras miradas, pero no en este preciso instante.
Volveremos a desandar la senda hasta antes de conocernos, para reiniciar todo lo que mi corazón albergaba. Quizas así pueda olvidar cada uno de estos latidos, que sin querer, buscaban desesperadamente tu aliento. Ojala no hubiera pretendido darte los oceanos de mi mundo… porque no me habría encontrado con el desierto de tus palabras.
Volveremos a caminar, una vez mas. Solo el tiempo dirá si soy digno de encontrar lo que estoy buscando.
15 mayo 2011 a 7:57
Cuando te pica el mosquito de la curiosidad y sospechas que puede ser que quieras algo… ve a por ello. Si luego te equivocabas, ya enmendaras tus actos. Pero los pensamientos han de convertirse en actos… no pueden quedar en la mente. Más vale arrepentirse de algo que se ha hecho, que lamentarse por el cómo hubiera sido.
P.D.:Precioso, como todo lo que escribes