Te he echado de menos

Los ultimos dias de verano se apagan ya.
Las noches comienzan a verse antes en el horizonte, y la brisa ya huele a las despedidas de los amores estivales. La vuelta a la rutina, y con ella, le damos otra vuelta al calendario, a ese reloj que se reinicia con una vela mas (otra piedra mas a la espalda, como suelo decir siempre), y otro curso que empieza. Y allí estas, como siempre, vestida de blanco, con esos andares suaves, pausados, marcando el tempo que da la calma pero que a la vez trae consigo la tormenta.
Te sientas en el mismo banco de siempre, dejando que los ecos de una estación moribunda se vayan apagando a tu alrededor. Y me sonries. Como solamente tú eres capaz de hacerlo. Y me recuerdas, cada año, lo que he dejado atras y lo que esta por venir. Este año me ha pillado el final del verano a contrapie, fijándome en quien no debo, o mirando al lugar equivocado en el peor momento. Pero aun así, no me lo tienes en cuenta, me pasas un brazo la espalda y te apoyas en mi hombro, con esa mirada divertida y reprochadora a la vez; me conoces mejor que nadie y sabes que palabras voy a usar en cuanto tomo aire para decirlas.
Y es que te he echado de menos. En tan poco tiempo que hemos estado separados la espera se me ha hecho eterna. Pero ahora que ya te acercas, ahora que noto tu aroma en el aire, estoy mas tranquilo. Ahora las noches se haran mas llevaderas, porque vas a estar ahi para escucharme, para reirte de mis eternas divagaciones, y acompañandome, como cada temporada, en esta extraña ruta de sueños y esperanzas que me marco. Algunas las cumpliremos, y otras tantas se quedaran por el camino, como siempre, pero las dejaremos pendientes para cuando te vuelvas a marchar. Porque me he acostumbrado, de mala gana, a verte partir para luego volver a mi regazo. Pero eso ahora no me preocupa, porque hay tantas cosas que contar, tantas cosas que decirte….
Me voy a dormir pensando en ese punto y aparte que queria marcarme despues de este fin de semana tan “raro”; ese regusto amargo que me dejan las oportunidades perdidas, pero que dejan una puerta entreabierta que no sabes si vale la pena abrir de par en par, o cerrarla de un portazo… pero tambien me voy pensando en la dama de blanco, que se nos acerca una vez mas, y como fiel compañera, no me abandonará en una buena temporada. Triste pero contento, asi se cierra una noche mas.
Mañana será otro dia. Y a la espera de tu regreso, tengo la sensación de que algo puede pasar…